De la idea al producto

de la idea al producto

Por: Oscar Durán, Fundador xtrategia.co Estratega digital, Mentor de startups, Profesor y Speaker. @duranoscarf en Twitter, Linkedin e Instagram, Creador de XtrategiaTalks.

Cuantas veces, mientras vas caminando por la calle o en el transporte público, o mientras estás en tu casa por estos tiempos de pandemia, has visto un nuevo producto y has dicho: «A mi se me ocurrió eso… aghhh! sería millonario!!!»

Quizás muchas! y es que la diferencia entre las ideas que se hacen realidad y las que no, son las personas y su capacidad de acción y ejecución. A lo largo de mi experiencia profesional he visto grandes pitch que describían grandes ideas pero que al final terminaron archivados en alguna carpeta de google drive…las ideas son importantes, y tener la capacidad de generarlas en cantidad y calidad también lo es, pero la ejecución lo es todo! (Asiste aquí mi webinar sobre cómo diseñar productos digitales en 5 días)

Es por esto que siempre he creído (y aplicado) que hacer productos digitales se trata de seguir un proceso metodológico (¿Cómo construir y validar un producto digital?) que permita investigar, conocer los usuarios, diseñar y lanzar de manera rápida, confirmando o descartando hipótesis que lleven a que lo que arrancó como una idea, muy probablemente en papel, se convierta en un producto que solucione dolores reales.

Este proceso consta de 5 etapas que terminan conformando un ciclo iterativo de aprendizaje que permite evolucionar el producto y mantenerlo en un «estado beta» de mejora continúa:

  1. Definir el problema a resolver
  2. Validar arquetipo de Clientes
  3. Definir propuesta de valor
  4. Diseñar prototipo inicial
  5. Lanzar MVP – Mínimo producto viable
Proceso iterativo de diseño y validación de productos.

DEFINIR EL PROBLEMA A RESOLVER

Lo primero que debemos entender es qué es lo que se va a resolver, los productos no deberían construirse desde la tecnología o el diseño únicamente, es necesario definir los segmentos de usuarios y clientes e identificar cuales son sus trabajos principales, sus necesidades, cuáles son esas cosas que les duelen en su día a día y no solamente con respecto a la idea que se tiene si no en general … debemos pasar de ver a las personas solo como clientes y verlas como seres humanos que adoptan los productos para resolver sus problemas.

Es así cómo se han desarrollado varias metodologías para «descifrar» a las personas (o las hipótesis de personas) que usaran nuestro producto, las dos que más uso son el Customer profile Canvas y el Empathy Map las cuales en mi concepto son absolutamente complementarias y nos permiten profundizar en el entendimiento de los dolores y problemas a resolver con nuestra idea.

VALIDAR EL ARQUETIPO DE CLIENTES Y USUARIOS

Una vez se tiene definido el segmento y el problema a resolver, viene un momento de validación (el primero de muchos…) , es el momento de sentarse a hablar con posibles clientes o usuarios, recibir retroalimentación y validar las hipótesis sobre los dolores planteados.

Hay varias formas de validar el arquetipo de clientes y sus características, desde entrevistas uno a uno de manera presencial hasta encuestas virtuales en redes sociales, aquí les dejo un listado de posibles herramientas:

  1. Entrevistas 1:1 presenciales
  2. Entrevistas virtuales tipo Zoom, Google Meet, Webex, Skype.
  3. Encuestas virtuales tipo Typeform, Google Forms, SurveyMonkey, entre otros.
  4. Linkedin Polls
  5. Twitter Polls
  6. Instagram Polls

DEFINIR PROPUESTA DE VALOR

Ya tenemos alguna certeza del problema que vamos a resolver y a quienes se lo vamos a resolver, ahora es momento de entender cómo lo vamos a resolver! Y para esto uso la metodología de Value Proposition Canvas que permite diseñar una propuesta de valor entendiendo los productos y servicios que se van a ofrecer, cuales características de dichos productos resuelven los dolores de los cliente y cuáles son los diferenciales o generadores de valor hacia ellos.

Canvas de la propuesta de valor y Fit con el segmento de cliente

La definición de la propuesta de valor debe ir acompañada con más validación, construir un producto es en mi concepto un ejercicio totalmente iterativo que requiere retroalimentación constante del cliente, que termina siendo el que decide si adopta o no el producto, y en este punto no hay mejor validación que poner un prototipo en manos de ellos y empezar a evolucionar!

DESCARGA AQUÍ MI PRESENTACIÓN SOBRE COMO DISEÑAR Y VALIDAR LA PROPUESTA DE VALOR

DISEÑAR UN PROTOTIPO INICIAL

Ahora sí! a diseñar y construir… con base en la propuesta de valor validada es momento de hacer la primera versión de nuestro producto. Un prototipo es la representación de lo que queremos del producto, puede construirse en un papel, o diseñarse en alguna herramienta digital, en un video explicativo, o incluso en modelos 3D en el caso de productos tangibles. El objetivo es poder tener algo para que el usuario con el que vamos a validar la propuesta de valor y funcionalidades del producto pueda interactuar y darnos feedback.

Tener un prototipo inicial nos permite validar la propuesta de valor y las funcionalidades que más agregan valor a los clientes incluso antes de empezar con los desarrollos tecnológicos o la producción del producto, lo cuál puede hacer más eficiente la asignación de recursos dentro de un proyecto de emprendimiento o lanzamiento de un nuevo producto.

Ejemplo de un prototipo diseñado en papel

En general suelo pasar por 3 fases para diseñar un prototipo (Asiste aquí a mi webinar, Diseña Productos Digitales en 5 días):

  1. Escribir los flujos del producto, es decir dibujar un paso a paso de la experiencia que el cliente va a vivir dentro del producto, cómo me encuentra, cómo se registra, como interactua con las funcionalidades principales, etc…
  2. Dibujar o diseñar cada uno de los pasos del flujo de producto, en digital esto se conoce como diseñar los wireframes, un diseño de baja fidelidad pero que permite ir perfilando el producto.
  3. por ultimo más validación!!!

LANZAR EL MÍNIMO PRODUCTO VIABLE

Ya construimos un prototipo y lo validamos, qué queda? seguir evolucionando el producto, recoger los insights y sugerencias de las validaciones y construir la mínima versión del producto que sea funcional y permita entregar valor a los clientes. El objetivo es hacerlo rápido, desarrollando o produciendo un producto con las características básicas, recuerden que no hay mejor validación que poner algo en las manos del cliente y que sea este mismo quién nos ayude a evolucionar y robustecer el producto.

De aquí en adelante será un ejercicio de aprendizaje constante, de mantener el producto en «estado beta» e ir agregando nuevas funcionalidades o cambiando características que agreguen aún más valor para los clientes.

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